A veces pasan los días como si no se sintiera nada en el ambiente, horas y minutos pasan sin que ni siquiera los pueda tocar con mis manos, y eso que el viento hace bailar las hojas de los árboles allá afuera.
Pero es que se vuelve inevitable el tedio casero, el silencio lo azuza más de lo que ya por sí solo se provoca. Si si, ya lo sé, la vida está allá afuera, pero no logro ni siquiera mover mis huesos hacia la calle e ir buscando en miradas desconocidas, sonrisas de compromiso o casuales.
Es que, ¿cómo te lo digo? Estas peladas de dientes son más desconocidas por la diversidad que muestran sus fisonomías, que ni siquiera se asemeja a lo que mis ojos buscando en otros anónimos, pudieran apreciar el mínimo reconocimiento de anatomías pasadas.
Como ves, aquí estoy sola de compañía, escuchando mis propias voces, mis propias historias cantadas y todo este escándalo interno me ha llevado a pensar, (por lo visto este es mi pensamiento más profundo en este monólogo), que en asuntos de alegrías y tristezas, habla mas esta última, porque lleva atado lamentos y penas que se escapan de la piel, son como gritos internos que te rasgan la piel en aullidos silenciosos de impotencia ¿y qué me dices de la alegría? creo que la sonrisa dibujada en una cara alegre no deja escapar dosis de ruido, la misma sonrisa no se lo permite y así es como se aprisiona la felicidad momentánea.
Por eso en todo lo que antes dije, concluyo que yo soy de las que estando alegre no digo mucho, solo vivo y disfruto sin pensar, pero triste hablo más, seguro para no escucharme yo solita, y ahora estoy como en el limbo porque no ha pasado nada, todo es igual, ni lo uno ni lo otro.
En esta pesadez de tiempo, sin cambio alguno, no es estar triste es solo mi recreo de mente, desvariar un poco, tergiversar mi realidad con palabras, mi búsqueda de equilibrio ¿y porque no? que tu entiendas lo que es estar aquí sola y dejar por un instante pasar el tiempo a tu lado sin moverte, solo tu mente caminando hacia una solución del por qué el tiempo es relativo y se va sin que yo lo alcance, ¿es que acaso será por estar sola y sentada viendo que nada pasó? ¿O quizás porque ni siquiera con mis palabras te alcancé?