25 de febrero de 2009

Tormento de poeta


“Es difícil perderse. Es tan difícil perderse, que probablemente prepararé de prisa un modo de hallarme, incluso aunque hallarme sea nuevamente la mentira de que vivo.”

Clarice Lispector. “La pasión según G.H.”

Me castigo de muchas maneras, y hasta le pongo pecados a mi existencia para concluir que esto no es más que desidia de palabras.
La poesía se esconde mientras mis tormentos se exhiben a todas horas ya no solo de noche, también a pleno día, y orondos se reflejan en mi cara apagando los resquicios de unos buenos versos para dejar aquí.
Quizás deba ingresar a una encerrona, aquella donde el asunto no es de paredes sino donde escuchar y hablar más que sonidos y palabras en ecos personales, y poder así escribir y hasta crear historias de dos, de tres y de quién sabe cuántos involucrados en situaciones disímiles, en fin, que esos silencios obligados sean momentos a convertirse en efluvios de poemas, para que también esto deje de ser tormento de poeta.

11 Trazos:

Adolfo Payés dijo...

Muy sentidas palabras en tu post..

un abrazo inmenso con cariño fraterno..


saludos

Anónimo dijo...

Hay un peso de la propia conciencia de sí muy semejante al del propio Fernando Pessoa en estas tus palabras. Es casi la locura. Creo que tienes que enloquecer realmente para materializar los miedos hallar la salida del laberinto. emilia

Amorexia. dijo...

Hola! tiempo de no verte.

Execlente texto, para ser poeta hay que tener el alma sufrida dicen, o haber vivido, que en todo caso, es lo mismo. ASaludos ad eshora.

Goathemala dijo...

Cederá la desidia y el tormento. Fluirán los versos con intensidad. Basta con leer esta entrada.

Un abrazo muy fuerte.

Anónimo dijo...

amorexia:
tampoco es así. (qué es eso). ciertamente aquí cromática no es que se esté divirtiendo mucho pero el sufrimiento no hace mejor poeta a nadie, talvez más cursi sí, pero solo eso. (emilia)

Antoni dijo...

Exactamente así es como me siento desde hace algún tiempo. Escogí la opción más fácil: darme una tregua. Creo que todos necesitamos irnos de vez en cuando, desaparecer de la vista aunque no del pensamiento. No deseamos ser olvidados por qué tenemos la necesidad, el hambre del recuerdo horariamente desnudo.

En este club sin nombre de poetas, van pasando las almas en ciclos ascendentes y descendentes como brazos en llamas iluminando la vida que arde con la leña de las palabras y va quemando lentamente aun en la memoria de sus cenizas.

Y en este club de palabras con nombre propio, nos seguimos viendo reflejados aunque pasemos de puntillas y deshoras, porque vuestras palabras fueron siempre mis palabras, porque compartimos esa rudimentaria herramienta que nos hace iguales en el entendimiento y nos permite el matiz de nuestras sensibilidades, el decoro de nuestra insistencia o el respeto que ensalza las virtudes ajenas, aun y cuando se hace desde el más absoluto silencio.

Un beso.

Viv. dijo...

Será que la vida te requiere en otros ámbitos fuera del embrujo de bolígrafo y papel; ¿te esperan nuevas musas? Tienes el don de la poesía pero tu primer deber es VIVIR. Te abrazo fuerte!!

Anónimo dijo...

Aplaudo el retroceso hacia adelante de tus palabras. Te saluda exquisítamente desde la ex-máquina sodómica:
http://lagripedelosperros.blogspot.com

diego dijo...

la poesia refleja lo que eres...

me gusta ver la vida sin tantos sesgos , por lo menos en mi caso.

siempre medito sobre lo que veo si es artificio o es la realidad...aun asi veo Ben 10, pero se que hay cosas que no son necesarias de ver , como hay otras que debo ver.

que estes bien...

Hugo C. dijo...

Como dijo Alejandra Pizarnik, "librame del combate con las palabras", tu poema esta cargado de emociones que - cruel martirio - solo pueden salir a traves de las palabras

a ver si visitas mi blog

http://amirbar.blogspot.com

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Que terrible que nos castiguemos a notros mismos, mejor creemos poemas, y desatemos sentimientos bellos a la hora que sean leídos.

Castiguemos a la soledad y a la falta de versos.
Saludos